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domingo, 8 de junio de 2014

Jueces

Jueces (Jue) 21 Capitulos


Autor: Desconocido
Tema: Apostacía, opresion, arrepentimiento, liberacion
Palabras clave: Hicieron lo malo, Clamaron, Liberado, Juzgó, el Espíritu des Señor

Jueces capítulo 1
[1] Después de que murió Josué, los israelitas consultaron al Señor: ---¿Quién de nosotros será el primero en subir a luchar contra los cananeos? [2] El Señor respondió: ---Judá, que ya le he entregado el país. [3] Entonces Judá dijo a su hermano Simeón: ---Ven conmigo a la región que me ha tocado en suerte; lucharemos contra los cananeos, y después iré yo contigo a la tuya. Simeón fue con él. [4] Judá subió, y el Señor le entregó a los cananeos y a los fereceos: mataron a diez mil hombres en Bézec. [5] Encontraron a Adoni-Bézec, lucharon contra él y derrotaron a cananeos y fereceos. [6] Adoni-Bézec logró escapar, pero lo persiguieron, lo apresaron y le cortaron los pulgares de manos y pies. [7] Adoni-Bézec comentó: ---Setenta reyes, con los pulgares de manos y pies amputados, recogían las migajas que caían de mi mesa. Dios me paga mi merecido. Lo llevaron a Jerusalén y allí murió. [8] Los hijos de Judá atacaron Jerusalén; la conquistaron, pasaron a cuchillo a sus habitantes y prendieron fuego a la ciudad. [9] Después bajaron a luchar contra los cananeos de la montaña, del Negueb y de la Sefela. [10] Judá marchó contra los cananeos de Hebrón --llamada antiguamente Quiriat Arbá--, y derrotó a Sesay, Ajimán y Talmay. [11] Desde allí marchó contra los de Debir --llamada antiguamente Quiriat Sefer--, [12] y Caleb prometió: ---Al que conquiste Quiriat Sefer, le doy por esposa a mi hija Acsá. [13] Otoniel, hijo de Quenaz, pariente de Caleb, más joven que él, tomó la ciudad, y Caleb le dio por esposa a su hija Acsá. [14] Cuando ella llegó --Otoniel la instigó a pedirle un terreno a su padre--, ella se bajó del burro, y Caleb le preguntó: ---¿Qué te pasa? [15] Contestó: ---Hazme un regalo. La tierra que me has dado es de secano, dame alguna alberca. Caleb le dio la alberca de Arriba y la de Abajo. [16] La familia de Jobab, el quenita, suegro de Moisés, subió desde la ciudad de Temarim, junto con los de Judá, hasta el desierto de Arad, y se establecieron entre los amalecitas. [17] Judá fue con su hermano Simeón y derrotó a los cananeos de Safat; exterminaron la población y la llamaron Jormá. [18] Pero Judá no pudo apoderarse de Gaza y su término, ni de Ascalón y su término, ni de Ecrón y su término; [19] el Señor estaba con Judá, y conquistó la montaña pero no logró expulsar a los habitantes del valle, porque tenían carros de hierro. [20] A Caleb, como dejó encargado Moisés, le asignaron Hebrón, y expulsó de allí a los tres hijos de Anac. [21] Pero los benjaminitas no pudieron expulsar a los jebuseos que habitaban Jerusalén; por eso han seguido viviendo hasta hoy en Jerusalén, en medio de Benjamín. [22] Por su parte, la casa de José subió hacia Betel --el Señor estaba con ellos--, [23] e hicieron un reconocimiento en las cercanías de Betel --llamada antiguamente Luz--; [24] los centinelas vieron a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: ---Enséñanos por dónde se entra en la ciudad, y te perdonamos la vida. [25] El hombre les enseñó por dónde entrar en la ciudad, y la pasaron a cuchillo, excepto a aquel hombre y a su familia, a los que dejaron ir libres; [26] el hombre emigró al país de los hititas y fundó una ciudad: la llamó Luz, nombre que conserva hasta hoy. [27] En cambio, Manasés no logró expulsar a los vecinos del municipio de Beisán, ni a los del municipio de Taanac, ni a los del municipio de Dor, ni a los del municipio de Yiblán, ni a los del municipio de Meguido. Los cananeos siguieron en aquella región. [28] Sin embargo, cuando Israel se impuso, no llegó a expulsarlos, pero los sometió a trabajos forzados. [29] Tampoco Efraín logró expulsar a los cananeos de Guézer. Los cananeos siguieron en Guézer, en medio de los efraimitas. [30] Tampoco Zabulón logró expulsar a los de Quitrón ni a los de Nahalol. Los cananeos siguieron viviendo en medio de Zabulón, aunque sometidos a trabajos forzados. [31] Tampoco Aser logró expulsar a los de Aco, ni a los de Sidón, ni a los de Majaleb, ni a los de Aczib, ni a los de Afec, ni a los de Rejob. [32] Se instaló en medio de los cananeos que habitaban el país, porque no pudo expulsarlos. [33] Tampoco Neftalí logró expulsar a los de Bet-Semes ni a los de Bet-Anat; se instaló en medio de los cananeos que habitaban el país, pero a los vecinos de Bet-Semes y de Bet-Anat los sometió a trabajos forzados. [34] Los amorreos presionaron sobre los danitas hacia la montaña, sin dejarlos bajar al valle; [35] así los amorreos pudieron seguir en Har Jeres, Ayalón y Saalbín. Pero la casa de José los tuvo en un puño, sometiéndolos a trabajos forzados. [36] Las fronteras del territorio edomita iban desde Maale Acrabbim hasta Hassela, y seguían más arriba.
Jueces capítulo 2[1] El ángel del Señor subió de Guilgal a Betel y dijo: ---Yo os saqué de Egipto y os traje al país que prometí con juramento a vuestros padres: Jamás quebrantaré mi pacto con vosotros, [2] a condición de que vosotros no pactéis con la gente de este país y de que destruyáis sus altares. Pero no me habéis obedecido. ¿Qué es lo que habéis hecho?[3] Por eso os digo: No los expulsaré ante vosotros, serán vuestros enemigos, sus dioses serán vuestra tentación. [4] Cuando el ángel del Señor terminó de hablar contra los israelitas, el pueblo se puso a llorar a gritos [5] --por eso llamaron a aquel sitio Boquim--. Luego ofrecieron sacrificios al Señor. [6] Josué despidió al pueblo y los israelitas marcharon cada cual a tomar posesión de su territorio. [7] Los israelitas sirvieron al Señor mientras vivió Josué y los ancianos que le sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor a favor de Israel. [8] Pero murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años, [9] y lo enterraron en el término de su heredad, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, al norte del monte Gaas. [10] Toda aquella generación fue también a reunirse con sus padres, y le siguió otra generación que no conocía al Señor ni lo que había hecho por Israel. [11] Los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba: dieron culto a los ídolos, [12] abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron tras otros dioses, dioses de las naciones vecinas, y los adoraron, irritando al Señor. [13] Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y a Astarté. [14] El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores, que los saqueaban; los vendió a los enemigos de alrededor, y los israelitas no podían resistirles. [15] En todo lo que emprendían, la mano del Señor se les ponía en contra, exactamente como él les había dicho y jurado, llegando así a una situación desesperada. [16] Entonces el Señor hacía surgir jueces, que los libraban de las bandas de salteadores; [17] pero ni a los jueces hacían caso, sino que se prostituían con otros dioses, dándoles culto, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres, obedientes al Señor. No hacían como ellos. [18] Cuando el Señor hacía surgir jueces, el Señor estaba con el juez, y mientras vivía el juez, los salvaba de sus enemigos, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. [19] Pero en cuanto moría el juez, recaían y se portaban peor que sus padres, yendo tras otros dioses, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada. [20] El Señor se encolerizó contra Israel y dijo: ---Ya que este pueblo ha violado mi pacto, el que yo estipulé con sus padres, y no han querido obedecerme, [21] tampoco yo seguiré quitándoles de delante a ninguna de las naciones que Josué dejó al morir; [22] pondré a prueba con ellas a Israel, a ver si siguen o no el camino del Señor, a ver si caminan por él como sus padres. [23] Por eso dejó el Señor aquellas naciones, sin expulsarlas enseguida, y no se las entregó a Josué.
Jueces capítulo 3
[1] Lista de las naciones que dejó el Señor para poner a prueba a los israelitas que no habían conocido las guerras de Canaán [2] --sólo para enseñar la estrategia militar a las nuevas generaciones de los israelitas sin experiencia de la guerra--: [3] los cinco principados filisteos, todos los cananeos, sidonios y heveos que habitan el Líbano, desde la cordillera de Baal-Hermón hasta el Paso de Jamat. [4] Estas naciones sirvieron para tentar a Israel, a ver si obedecía las órdenes del Señor, promulgadas a sus padres por medio de Moisés. [5] Así pues, los israelitas vivieron en medio de cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos. [6] Tomaron sus hijas por esposas, les entregaron las suyas en matrimonio y dieron culto a sus dioses. [7] Los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba: se olvidaron del Señor, su Dios, y dieron culto a Baal y Astarté. [8] Entonces el Señor se encolerizó contra Israel y los vendió a Cusán Risatain, rey de Aram Naharaym. Los israelitas le estuvieron sometidos ocho años. [9] Pero gritaron al Señor, y el Señor hizo surgir un salvador que los salvara: Otoniel, hijo de Quenaz, pariente de Caleb, más joven que él. [10] Vino sobre él el Espíritu del Señor, gobernó a Israel y salió a luchar; el Señor puso en sus manos a Cusán Risatain, rey de Aram Naharaym, y Otoniel se le impuso. [11] El país estuvo en paz cuarenta años. Y murió Otoniel, hijo de Quenaz. [12] Los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba. Entonces el Señor fortaleció contra Israel a Eglón, rey de Moab, porque hacían lo que el Señor reprueba. [13] Eglón se alió con los amonitas y amalecitas, y fue y derrotó a Israel, conquistando la ciudad de Temarim. [14] Los israelitas estuvieron dieciocho años sometidos a Eglón, rey de Moab. [15] Pero gritaron al Señor, y el Señor hizo surgir un salvador: Ehud, hijo de Guerá, de la tribu de Benjamín, impedido de la mano derecha; por su mano enviaron los israelitas el tributo a Eglón, rey de Moab. [16] Ehud se había hecho un puñal con hoja de doble filo, de un palmo de largo, y se lo ciñó bajo el manto, junto al muslo derecho. [17] Presentó el tributo a Eglón, rey de Moab, que era gordísimo, [18] y al acabar de presentar el tributo se marchó con el séquito que lo había llevado. [19] Pero él se volvió desde Happesilim, que está junto a Guilgal, y le dijo a Eglón: ---¡Majestad! Tengo que comunicaros un mensaje secreto. Eglón ordenó: ---¡Silencio! Y salieron de su presencia todos los cortesanos. [20] Entonces Ehud se acercó al rey, que estaba sentado en su galería privada de verano, y le dijo: ---Tengo que comunicaros un oráculo divino. Eglón se incorporó en el trono, [21] y Ehud echó la mano izquierda al puñal, junto al muslo derecho, lo agarró y se lo metió a Eglón en la barriga: [22] el mango entró tras la hoja y la grasa se cerró sobre ella, porque Ehud no sacó el puñal del vientre. [23] Luego escapó por la puerta trasera, salió al pórtico y dejó bien trancadas las puertas de la galería. [24] Mientras él salía, entraron los criados; miraron y se encontraron con las puertas de la galería trancadas. Entonces comentaron: ---Seguro que está haciendo sus necesidades en la habitación de verano. [25] Esperaron un rato, hasta el aburrimiento; pero como nadie abría las puertas de la galería, agarraron la llave, abrieron y encontraron a su señor muerto, en el suelo. [26] Mientras ellos habían estado esperando, Ehud pudo escapar hasta Happesilim y se refugió en Seír. [27] En cuanto llegó, tocó a rebato en la serranía de Efraín. Los israelitas bajaron de los montes, con él al frente. [28] Ehud los arengó: ---¡Seguidme!, que el Señor ha puesto en vuestro poder a Moab, vuestro enemigo. Bajaron tras él y ocuparon los vados del Jordán, cortando el paso a Moab; no dejaron pasar ni a uno. [29] En aquella ocasión derrotaron a unos diez mil moabitas, todos gente de armas; no escapó ni uno. [30] Aquel día Moab quedó sujeto bajo la mano de Israel. Y el país estuvo en paz ochenta años. [31] A Ehud le sucedió Sangar, hijo de Anat. Con una aguijada de bueyes mató a seiscientos filisteos, y así también él salvó a Israel.
Jueces capítulo 4
[1] Después de que murió Ehud, los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba, [2] y el Señor los vendió a Yabín, rey cananeo que reinaba en Jasor; el general de su ejército era Sísara, con residencia en Jaróset-Goyim. [3] Los israelitas gritaron al Señor, porque Sísara tenía novecientos carros de hierro y llevaba ya veinte años tiranizándolos.[4] Débora, profetisa, casada con Lapidot, gobernaba por entonces a Israel. [5] Tenía su tribunal bajo la Palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la serranía de Efraín, y los israelitas acudían a ella para que decidiera sus asuntos. [6] Débora mandó llamar a Barac, hijo de Abinoán, de Cades de Neftalí, y le dijo: ---Por orden del Señor, Dios de Israel, ve a alistar gente y reúne en el Tabor diez mil hombres de Neftalí y Zabulón; [7] que a Sísara, general del ejército de Yabín, yo te lo llevaré junto al torrente Quisón, con sus carros y sus tropas, y te lo entregaré. [8] Barac replicó: ---Si vienes conmigo, voy; si no vienes conmigo, no voy. [9] Débora contestó: ---Bien. Iré contigo, pero no será tuya la gloria de esta campaña que vas a emprender, porque el Señor pondrá a Sísara en manos de una mujer. Luego se puso en camino para reunirse con Barac, en Cades. [10] Barac movilizó en Cades a Zabulón y Neftalí; diez mil hombres lo siguieron, y también Débora subió con él. [11] Jéber, el quenita, se había separado de su tribu, de los descendientes de Jobab, suegro de Moisés, y había acampado junto a la Encina de Sananín, cerca de Cades. [12] En cuanto avisaron a Sísara de que Barac, hijo de Abinoán, había subido al Tabor, [13] movilizó sus carros --novecientos carros de hierro-- y toda su infantería, y avanzó desde Jaróset hasta el torrente Quisón. [14] Débora dijo a Barac: ---¡Vamos! Que hoy mismo pone el Señor a Sísara en tus manos. ¡El Señor marcha delante de ti! Barac bajó del Tabor, y tras él sus diez mil hombres. [15] Y el Señor desbarató a Sísara, a todos sus carros y todo su ejército ante Barac, tanto que Sísara tuvo que saltar de su carro de guerra y huir a pie. [16] Barac fue persiguiendo al ejército y los carros hasta Jaróset-Goyim. Todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, no quedó ni uno. [17] Mientras tanto, Sísara había huido a pie hacia la tienda de Yael, esposa de Jéber, el quenita, porque había buenas relaciones entre Yabín, rey de Jasor, y la familia de Jéber, el quenita. [18] Yael salió a su encuentro y lo invitó: ---Pasa, señor; pasa, no temas. Sísara pasó a la tienda, y Yael lo tapó con una manta. [19] Sísara le pidió: ---Por favor, dame un poco de agua, que me muero de sed. Ella abrió el odre de la leche, le dio de beber y lo tapó. [20] Sísara le dijo: ---Ponte a la entrada de la tienda, y si viene alguno y te pregunta si hay alguien, le respondes que no. [21] Pero Yael, esposa de Jéber, agarró un clavo de la tienda, tomó un martillo en la mano, se le acercó de puntillas y le hundió el clavo en la sien, atravesándolo hasta la tierra. Sísara, que dormía rendido, murió. [22] Barac, por su parte, iba en persecución de Sísara. Yael le salió al encuentro y le dijo: ---Ven, te voy a enseñar al hombre que buscas. Barac entró en la tienda: Sísara yacía cadáver, con el clavo en la sien. [23] Dios derrotó aquel día a Yabín, rey cananeo, ante los israelitas. [24] Y éstos se fueron haciendo cada vez más fuertes frente a Yabín, rey cananeo, hasta que lograron aniquilarlo.
Jueces capítulo 5
[1] Aquel día Débora y Barac, hijo de Abinoán, cantaron: [2] Porque cuelgan las melenas en Israel por los voluntarios del pueblo, ¡bendecid al Señor! [3] Oíd, reyes; príncipes, escuchad: que voy a cantar, a cantar al Señor, y a tocar para el Señor, Dios de Israel. [4] Señor, cuando salías de Seír, avanzando de los campos de Edom, la tierra temblaba, los cielos destilaban, agua destilaban las nubes, [5] los montes se agitaban ante el Señor, el de Sinaí; ante el Señor, Dios de Israel. [6] En tiempo de Sangar, hijo de Anat, en tiempo de Yael, los caminos no se usaban, las caravanas andaban por sendas tortuosas; [7] ya no había aldeanos, no los había en Israel, hasta que te levantaste, Débora; te pusiste de pie, madre de Israel. [8] Se habían escogido dioses nuevos: ya la guerra llegaba a las puertas; ni un escudo ni una lanza se veían entre cuarenta mil israelitas. [9] ¡Mi corazón por los capitanes de Israel, por los voluntarios del pueblo! ¡Bendecid al Señor! [10] Los que cabalgáis borricas pardas, sentaos sobre albardas, de camino, atended: [11] tocando trompetas, entre los abrevaderos, celebrad las victorias del Señor, las victorias de los aldeanos de Israel, cuando el pueblo del Señor acudió a las puertas. [12] ¡Despierta, despierta, Débora! ¡Despierta, despierta, entona un canto! ¡En pie, Barac! ¡Toma tus cautivos, hijo de Abinoán! [13] Superviviente, somete a los poderosos; pueblo del Señor, sométeme a los guerreros. [14] Llegan desde Efraín, que arraiga en Amalec, seguido por Benjamín con sus tropas; de Maquir bajaron los capitanes; de Zabulón los que empuñan el bastón de mando; [15] los príncipes de Isacar con Débora; Isacar también con Barac; los infantes destacados al valle. Rubén entre las acequias decide cosas grandes. [16] ---¿Qué haces sentado en los apriscos, escuchando la flauta de los pastores? ¡Rubén entre las acequias decide cosas grandes! [17] Galaad se ha quedado al otro lado del Jordán, Dan sigue con sus barcos; Aser se ha quedado a la orilla del mar y sigue en sus ensenadas. [18] Zabulón es un pueblo que despreció la vida, como Neftalí en sus campos elevados. [19] Llegaron los reyes al combate, combatieron los reyes de Canaán: en Taanac, junto a las aguas de Meguido, no ganaron ni una pieza de plata. [20] Desde el cielo combatieron las estrellas, desde sus órbitas combatieron contra Sísara. [21] El torrente Quisón los arrolló, el torrente Quisón les hizo frente, el torrente pisoteó a los valientes. [22] Martillaban los cascos de los caballos al galope, al galope de los bridones. [23] Maldecid a Meroz; maldecidla, dice el mensajero del Señor; maldecid a sus habitantes, porque no vinieron en auxilio del Señor, en auxilio del Señor con sus tropas. [24] ¡Bendita entre las mujeres Yael, mujer de Jéber, el quenita, bendita entre las que habitan en tiendas! [25] Agua le pidió, y le dio leche; en taza de príncipes le ofreció nata. [26] Con la izquierda agarró el clavo, con la derecha el martillo del obrero, golpeó a Sísara, machacándole el cráneo, lo destrozó atravesándole las sienes. [27] Se encorvó entre sus pies, cayó acostado; se encorvó entre sus pies, cayó; encorvado, allí mismo cayó deshecho. [28] Desde la ventana, asomada, grita la madre de Sísara por la celosía: ---¿Por qué tarda en llegar su carro, por qué se retrasan los pasos de su tiro? [29] La más sabia de sus damas le responde, y ella se repite las palabras: [30] ---Están agarrando y repartiendo el botín, una muchacha o dos para cada soldado, paños de colores para Sísara, bordados y recamados para el cuello de las cautivas. [31] ¡Perezcan así, Señor, tus enemigos! ¡Tus amigos sean fuertes como el sol al salir! Y el país estuvo en paz cuarenta años.
Jueces capítulo 6[1] Los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba, y el Señor los entregó a Madián por siete años. [2] El régimen de Madián fue tiránico. Para librarse de él, los israelitas tuvieron que valerse de las cuevas de los montes, las cavernas y los refugios. [3] Cuando los israelitas sembraban, los madianitas, los amalecitas y los orientales venían a hostigarlos; [4] acampaban frente a ellos y destruían todos los sembrados, hasta la entrada de Gaza. No dejaban nada con vida en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno; [5] porque venían con sus rebaños y sus tiendas, numerosos como langostas, hombres y camellos sin número, e invadían la comarca asolándola. [6] Con esto Israel iba empobreciéndose por culpa de Madián. [7] Entonces los israelitas gritaron al Señor. Y cuando los israelitas gritaron al Señor por causa de Madián, [8] el Señor les envió un profeta a decirles: ---Así dice el Señor, Dios de Israel: Yo os hice subir de Egipto, os saqué de la esclavitud, [9] os libré de los egipcios y de todos vuestros opresores, los expulsé ante vosotros para entregaros sus tierras, y os dije: [10] Yo soy el Señor, Dios vuestro; no adoréis a los dioses de los amorreos, en cuyo país vais a vivir. Pero no me habéis obedecido. [11] El ángel del Señor vino y se sentó bajo la Encina de Ofrá, propiedad de Joás, de Abi-Ezer, mientras su hijo, Gedeón, estaba trillando trigo al látigo en el lagar, para esconderse de los madianitas. [12] El ángel del Señor se le apareció y le dijo: ---El Señor está contigo, valiente. [13] Gedeón respondió: ---Perdón; si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venido encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban nuestros padres: De Egipto nos sacó el Señor? La verdad es que ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas. [14] El Señor se volvió a él y le dijo: ---Vete, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los madianitas. Yo te envío. [15] Gedeón replicó: ---Perdón, ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mi familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en la casa de mi padre. [16] El Señor contestó: ---Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. [17] Gedeón insistió: ---Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú quien habla conmigo. [18] No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente. El Señor dijo: ---Aquí me quedaré hasta que vuelvas. [19] Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con media fanega de harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se lo llevó al Señor y se lo ofreció bajo la encina. [20] El ángel de Dios le dijo: ---Toma la carne y los panes ázimos, colócalos sobre esta roca y derrama el caldo. Así lo hizo. [21] Entonces el ángel del Señor alargó la punta del cayado que llevaba, tocó la carne y los panes, y se levantó de la roca una llamarada que los consumió. Y el ángel del Señor desapareció. [22] Cuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor, exclamó: ---¡Ay, Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara! [23] Pero el Señor le dijo: ---¡Paz, no temas, no morirás! [24] Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de Señor de la Paz. Hasta hoy se encuentra en Ofrá de Abi-Ezer. [25] Aquella noche habló el Señor a Gedeón: ---Toma el buey de siete años que tiene tu padre, derriba el altar de tu padre dedicado a Baal y corta el árbol sagrado que está junto a él; [26] levanta luego un altar al Señor, tu Dios, en la cima del barranco, con las piedras bien puestas; toma el buey y ofrécelo en sacrificio aprovechando la leña del árbol ya cortado. [27] Gedeón escogió a diez de sus criados e hizo lo que le había mandado el Señor; pero por temor a sus familiares y a la gente del pueblo, en lugar de hacerlo de día, lo hizo durante la noche. [28] Cuando los vecinos se levantaron temprano, se encontraron derruido el altar de Baal, cortado el árbol sagrado junto a él y sacrificado el buey sobre el altar recién construido. [29] Se preguntaban: ¿Quién habrá sido? Indagaron, averiguaron y llegaron a la conclusión: Ha sido Gedeón, hijo de Joás. [30] Entonces le dijeron a Joás: ---Sácanos a tu hijo, que muera; porque ha derribado el altar de Baal y cortado el árbol sagrado que había junto a él. [31] Joás respondió a todos los que lo amenazaban: ---¿Qué tenéis vosotros que defender a Baal? ¿Como si vosotros fuerais a salvarlo? El que lo defienda, muera antes de que salga el sol. Si Baal es Dios que se defienda a sí mismo, ya que han derribado su altar [32] --por eso aquel día pusieron a Gedeón el apodo de Yerubaal, comentando: ¡Que Baal se defienda de él, ya que él derribó su altar!--. [33] Los madianitas, los amalecitas y los orientales se aliaron, cruzaron el río y acamparon en la llanura de Yezrael. [34] El Espíritu del Señor se apoderó de Gedeón, que tocó a rebato, y Abiezer corrió a unírsele. [35] Envió mensajeros a Manasés, y se le unió; luego a Aser, Zabulón y Neftalí, y también se le unieron. [36] Gedeón dijo a Dios: ---Si realmente vas a salvar a Israel por mi medio, como aseguraste, [37] mira, voy a extender en la era esta zalea: si cae el rocío sobre la lana mientras todo el suelo queda seco, me convenceré de que vas a salvar a Israel por mi medio, como aseguraste. [38] Así sucedió. Al día siguiente Gedeón madrugó, retorció la lana, exprimiéndole el rocío, y llenó una cazuela de agua. [39] Entonces Gedeón dijo a Dios: ---No te enfades conmigo si te hago otra propuesta; haré sólo otra vez la prueba con la zalea: que sólo ella quede seca, y, en cambio, caiga rocío sobre el suelo. [40] Así lo hizo Dios aquella noche: sólo la zalea quedó seca, mientras que cayó rocío en todo el suelo.
Jueces capítulo 7
[1] Yerubaal, es decir, Gedeón, madrugó con su tropa y acampó junto a En-Jarod. El campamento de Madián les quedaba al norte, junto a la colina de Moré, en el valle. [2] El Señor dijo a Gedeón: ---Llevas demasiada gente para que yo os entregue Madián. No sea que luego Israel se me gloríe diciendo: Mi mano me ha dado la victoria. [3] Vas a echar este pregón ante la tropa: El que tenga miedo o tiemble, que se vuelva. Se volvieron a casa veintidós mil hombres, y se quedaron diez mil. [4] El Señor dijo a Gedeón: ---Todavía es demasiada gente. Hazlos bajar a la fuente, y allí te los seleccionaré. El que yo te diga que puede ir contigo, irá contigo; pero el que yo te diga que no puede ir contigo, ése, que no vaya. [5] Gedeón mandó bajar a la tropa hacia la fuente, y el Señor le dijo: ---Los que beban el agua lengüeteando, como los perros, ponlos a un lado; los que se arrodillen para beber, ponlos al otro lado. [6] Los que bebieron lengüeteando, llevándose el agua a la boca con la mano, fueron trescientos; los demás se arrodillaron para beber. [7] El Señor dijo entonces a Gedeón: ---Con estos trescientos que han bebido lengüeteando os voy a salvar, entregando Madián en vuestro poder. Todos los demás que se vuelvan a casa. [8] Los trescientos hombres tomaron sus provisiones y sus trompetas, y Gedeón despidió a los otros israelitas, cada uno a su casa, reteniendo consigo a los trescientos. El campamento de Madián les quedaba abajo, en el valle. [9] Y el Señor habló a Gedeón aquella noche: ---Levántate, baja contra el campamento enemigo, que yo te lo entrego. [10] Si no te atreves, baja con tu escudero Furá hasta el campamento. [11] Cuando oigas lo que dicen, te sentirás animado a atacarlos. Gedeón y su escudero Furá bajaron hasta las avanzadas del campamento. [12] Madianitas, amalecitas y orientales estaban tumbados por el valle, numerosos como langostas; sus camellos eran incontables, como la arena de la playa. [13] Al acercarse Gedeón, casualmente estaba uno contando un sueño al compañero: ---Mira lo que he soñado: una hogaza de pan de cebada venía rodando contra el campamento de Madián, llegó a la tienda, la embistió, cayó sobre ella y la revolvió de arriba a abajo. [14] El otro comentó: ---Eso significa la espada del israelita --de Gedeón, hijo de Joás--: Dios ha puesto en sus manos a Madián y todo el campamento. [15] Cuando Gedeón oyó el sueño y su interpretación, se prosternó para adorar. Luego volvió al campamento israelita y ordenó: ---¡Arriba, que el Señor os entrega el campamento de Madián! [16] Dividió a los trescientos hombres en tres cuerpos y entregó a cada soldado una trompeta, un cántaro vacío y una antorcha en el cántaro. [17] Luego les dio estas instrucciones: ---Fijaos en mí y haced lo mismo que yo. Cuando llegue a las avanzadas del campamento, vosotros haced lo que yo haga. [18] Yo tocaré la trompeta, y conmigo los de mi grupo; entonces también vosotros tocáis en torno al campamento y gritáis: ¡el Señor y Gedeón! [19] Gedeón llegó con los cien hombres de su grupo a las avanzadas del campamento, justamente cuando empezaba el relevo de medianoche; en cuanto se hizo el cambio de guardia, Gedeón tocó la trompeta y rompió el cántaro que llevaba en la mano. [20] Entonces los tres grupos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros; luego, empuñando en la mano izquierda las antorchas y las trompetas con la derecha para poder tocar, gritaron: ¡el Señor y Gedeón! [21] Y se quedaron todos en su sitio alrededor del campamento. Todo el campamento se alborotó, y empezaron a gritar y a huir, [22] mientras los trescientos seguían sonando las trompetas. El Señor hizo que se acuchillasen unos a otros en el campamento y que huyeran hasta Bet-Sitá, en dirección a Sartán, hasta la orilla de Abel Mejolá, frente a Tabat. [23] Los israelitas de Neftalí, Aser y todo Manasés se unieron en persecución de Madián. [24] Gedeón había enviado mensajeros que avisaron en la serranía de Efraín: ---Bajad contra Madián. Ocupadles los vados del Jordán hasta Bet-Bará. Todo Efraín fue, corrió a ocupar los vados hasta Bet-Bará, [25] y apresaron a dos jefes madianitas, Oreb y Zeeb. A Oreb lo degollaron en Sur Oreb, y a Zeeb en Yequeb-Zeeb. Siguieron en persecución de los madianitas y le llevaron a Gedeón, al otro lado del Jordán, las cabezas de Oreb y de Zeeb.
Jueces capítulo 8
[1] Pero los efraimitas se le quejaron: ---¿Qué es lo que has hecho no llamándonos cuando salías a luchar contra Madián? Y se lo reprocharon duramente. [2] Él les respondió: ---¿Qué supone mi hazaña comparada con la vuestra? Vale más el rebusco de Efraín que toda la vendimia de Abiezer. [3] A vosotros os ha entregado el Señor los jefes de Madián, Oreb y Zeeb. ¿Qué he podido yo hacer al lado de esto? Con esta respuesta se calmó la cólera de los efraimitas contra Gedeón. [4] Gedeón llegó al Jordán y lo cruzó con sus trescientos hombres, agotados y hambrientos. [5] Y dijo a los vecinos de Sucot: ---Haced el favor de darme unas cuantas hogazas de pan para la tropa que marcha conmigo, porque vienen agotados, y voy persiguiendo a Zébaj y a Salmuná, reyes madianitas. [6] Las autoridades de Sucot le respondieron: ---¿Qué, tienes ya en el puño a Zébaj y a Salmuná para que demos de comer a tus soldados? [7] Gedeón contestó: ---Cuando el Señor me entregue a Zébaj y a Salmuná cautivos, os trillaré las carnes con espinas y cardos del páramo. [8] Desde allí subió a Penuel, y les pidió el mismo favor; pero los de Penuel le respondieron lo mismo que los de Sucot. [9] Y también contestó a los de Penuel: ---Cuando vuelva victorioso, derribaré esa torre. [10] Zébaj y Salmuná estaban en Carcor con sus tropas, unos quince mil hombres. Era todo lo que quedaba de los soldados armados de espada de los orientales, pues las bajas habían sido ciento veinte mil. [11] Gedeón subió por la ruta de los beduinos, al este de Nóbaj y Yogbohá, y atacó al enemigo cuando menos lo esperaban, [12] Zébaj y Salmuná lograron huir, pero Gedeón los persiguió y capturó a los dos reyes madianitas, Zébaj y Salmuná. El resto del ejército huyó a la desbandada. [13] Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la Maale de Jeres. [14] Echó mano a un muchacho de Sucot, lo sometió a interrogatorio y el muchacho le dio una lista de las autoridades y concejales de Sucot, setenta y siete personas. [15] Entonces Gedeón fue a los vecinos de Sucot y les dijo: ---Aquí tenéis a Zébaj y a Salmuná, por los que os burlasteis de mí, diciendo: ¿Qué, ya tienes en el puño a Zébaj y a Salmuná para que demos de comer a tus soldados, que vienen agotados? [16] Agarró a los concejales de la ciudad y los desolló con espinas y cardos del páramo. [17] Derribó también la torre de Penuel y mató a la población. [18] Luego preguntó a Zébaj y a Salmuná: ---¿Cómo eran los hombres que matasteis en el Tabor? Ellos respondieron: ---Parecidos a ti. Tenían aspecto de príncipes. [19] Gedeón exclamó: ---¡Mis hermanos maternos! ¡Vive Dios, que si los hubierais dejado vivos, yo no os mataría ahora! [20] Y ordenó a Yéter, su primogénito: ---Anda, mátalos. Pero el muchacho no desenvainó la espada, porque tenía miedo; era todavía un muchacho. [21] Entonces Zébaj y Salmuná le pidieron: ---Anda, mátanos tú, que tú eres un valiente. Gedeón fue y degolló a Zébaj y a Salmuná. Luego recogió las lunetas de sus camellos. [22] Los israelitas dijeron a Gedeón: ---Tú serás nuestro jefe, y después tu hijo y tu nieto, porque nos has salvado de los madianitas. [23] Gedeón les respondió: ---Ni yo ni mi hijo seremos vuestro jefe. Vuestro jefe será el Señor. [24] Y añadió: ---Os voy a pedir una cosa: dadme cada uno un anillo de vuestra porción del botín --los vencidos llevaban anillos de oro porque eran ismaelitas--. [25] Contestaron: ---Con mucho gusto. Él extendió su manto, y cada uno fue echando un anillo de su porción en el botín. [26] El peso de los anillos de oro que pidió Gedeón fue diecinueve kilos de oro, sin contar las lunetas, pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes madianitas, más los collares de los camellos. [27] Con todo ello hizo Gedeón un efod, que colocó en la ciudad de Ofrá. Con él se prostituyó todo Israel: fue la tentación de Gedeón y su familia. [28] Madián quedó sometido a los israelitas y ya no levantó cabeza. Con eso el país estuvo en paz cuarenta años, mientras vivió Gedeón. [29] Yerubaal, hijo de Joás, se fue a vivir a su casa. [30] Gedeón tuvo setenta hijos, ya que tenía muchas mujeres. [31] Una concubina que tenía en Siquén también le dio un hijo, al que puso por nombre Abimelec. [32] Gedeón, hijo de Joás, murió en buena vejez, y lo enterraron en la sepultura de su padre Joás, en Ofrá de Abi-Ezer. [33] Pero en cuanto murió, otra vez los israelitas se prostituyeron con los ídolos, eligiendo como dios suyo a Baal-Berit, [34] sin acordarse del Señor, su Dios, que los había librado del poder de todos los enemigos de alrededor. [35] Y no se mostraron agradecidos a la familia de Yerubaal-Gedeón, como merecía por todo lo que hizo por Israel.
Jueces capítulo 9
[1] Abimelec, hijo de Yerubaal, fue a Siquén, a casa de sus tíos maternos, y propuso a ellos y a todos los parientes de su abuelo materno lo siguiente: [2] ---Decid a los siquemitas: ¿Qué os conviene más, que os gobiernen setenta, es decir, todos los hijos de Yerubaal, o que os gobierne uno solo? Y no olvidéis que yo soy de vuestra sangre.[3] Sus tíos maternos lo comunicaron a los siquemitas, y éstos se pusieron de parte de Abimelec, pensando: ---¡Es pariente nuestro! [4] Le dieron setecientos gramos de plata del templo de Baal-Berit, y con ese dinero Abimelec asalarió a unos cuantos desocupados y aventureros que se pusieron a sus órdenes. [5] Luego fue a casa de su padre, a Ofrá, y asesinó a sus hermanos, los hijos de Yerubaal, a setenta hombres en la misma piedra. Sólo quedó Yotán, el hijo menor de Yerubaal, que se había escondido. [6] Los de Siquén y todos los de Bet-Miló se reunieron para proclamar rey a Abimelec, junto a la encina de Siquén. [7] En cuanto se enteró Yotán, fue, y en pie sobre la cumbre del monte Garizín, les gritó a voz en cuello: ---¡Oídme, vecinos de Siquén, así Dios os escuche! [8] Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: Sé nuestro rey. [9] Pero el olivo dijo: ¿Y voy a dejar mi aceite, con el que se honra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles? [10] Entonces dijeron a la higuera: Ven a ser nuestro rey. [11] Pero la higuera dijo: ¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso para ir a mecerme sobre los árboles? [12] Entonces dijeron a la vid: Ven a ser nuestro rey. [13] Pero la vid dijo: ¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles? [14] Entonces dijeron todos a la zarza: Ven a ser nuestro rey. [15] Y les dijo la zarza: Si de veras queréis ungirme vuestro rey, venid a cobijaros bajo mi sombra, y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano. [16] Pues bien, ¿habéis procedido sincera y lealmente proclamando rey a Abimelec? ¿Os habéis portado bien con Yerubaal y su familia? ¿Os habéis portado con él como merecían los favores que os hizo? [17] --Mi padre luchó por vosotros exponiéndose a la muerte y los libró del poder de Madián--. [18] Al contrario, os habéis sublevado hoy contra la familia de mi padre, asesinando a sus hijos, setenta hombres, en la misma piedra, y habéis nombrado rey de los siquemitas a Abimelec, hijo de una criada de mi padre, con el pretexto de que es pariente vuestro. [19] Si os habéis portado hoy sincera y lealmente con Yerubaal y su familia, celebradlo con Abimelec y que él lo celebre con vosotros; [20] pero si no es así, ¡salga fuego de Abimelec que devore a los de Siquén y a los de Bet-Miló, salga fuego de los de Siquén y de los de Bet-Miló que devore a Abimelec! [21] Luego Yotán emprendió la huida y marchó a Beer; allí se quedó por miedo a su hermano Abimelec. [22] Abimelec gobernó a Israel tres años. [23] Dios enconó las relaciones entre Abimelec y los siquemitas, que lo traicionaron. [24] Así, el asesinato de los setenta hijos de Yerubaal, la sangre de sus hermanos, recayó sobre Abimelec, que los había asesinado, y sobre los de Siquén, cómplices del asesinato. [25] Los de Siquén le pusieron emboscadas en los puertos de la sierra y despojaban a los caminantes que pasaban por allí. Abimelec se enteró. [26] Gaal, hijo de Obed, vino a Siquén con sus hermanos y se ganó la confianza de los siquemitas. [27] Salieron al campo, a la vendimia, pisaron la uva y celebraron la fiesta; fueron al templo de su dios y comieron y bebieron entre maldiciones a Abimelec. [28] Gaal, hijo de Obed, les dijo: ---¿Quién es Abimelec y qué es Siquén para que seamos sus esclavos? ¡Un hijo de Yerubaal, y Zebul, su gobernador, que sirvieron en casa de Jamor, padre de Siquén! ¿Por qué vamos a ser sus esclavos? [29] ¡Ah, si yo tuviera poder sobre este pueblo! Quitaría de en medio a Abimelec. Le diría: Refuerza tu ejército y sal. [30] Zebul, gobernador de la ciudad, oyó el discurso de Gaal, hijo de Obed, y se encolerizó, [31] y mandó emisarios a Abimelec, avisándole: ---Mira, Gaal, hijo de Obed, ha venido con sus parientes a Siquén y están soliviantando la ciudad contra ti. [32] Ven de noche con tu gente y pon emboscadas en el campo; [33] por la mañana madrugas al salir el sol y atacas la ciudad. Gaal y los suyos saldrán a presentarte batalla; entonces actúa, que es tu ocasión. [34] Abimelec se puso en marcha de noche con su gente y se emboscaron frente a Siquén, divididos en cuatro cuerpos. [35] Gaal, hijo de Obed, salió y se detuvo a las puertas de la ciudad, y Abimelec con su gente surgió de la emboscada. [36] Cuando Gaal los vio, dijo a Zebul: ---Mira, baja gente de las cumbres de los montes. Zebul contestó: ---Las sombras de los montes se te antojan hombres. [37] Pero Gaal insistió: ---Baja gente de Tabbur Haares, y un grupo avanza por el camino de Elón Meonenim. [38] Entonces Zebul le dijo: ---¿Dónde está esa boca que decía: Quién es Abimelec para que seamos sus esclavos? ¡Ésos son los que despreciabas! Sal ahora y lucha contra ellos. [39] Gaal salió al frente de los siquemitas y entabló batalla con Abimelec. [40] Abimelec lo persiguió. Gaal emprendió la huida y muchos cayeron muertos cuando huían hacia las puertas de la ciudad. [41] Abimelec se volvió a Arumá, y Zebul desterró de Siquén a Gaal y sus parientes. [42] Al día siguiente, los de Siquén se pusieron en campaña, y Abimelec se enteró; [43] tomó a su gente, la dividió en tres cuerpos y se emboscó en el campo. Cuando los vio salir de la ciudad, se lanzó al ataque y los destrozó.[44] Abimelec y los de su grupo se abalanzaron contra la ciudad y tomaron posiciones en las puertas, mientras los otros dos grupos atacaban y derrotaban a los del campo. [45] Todo aquel día estuvo Abimelec atacando la ciudad; al fin la conquistó, pasó a cuchillo a todos sus habitantes, la arrasó y la sembró de sal. [46] Al saberlo los de Torre Siquén, se refugiaron en la cripta del templo de Baal-Berit. [47] Abimelec se enteró de que estaban reunidos los de Torre Siquén; [48] subió al Monte Salmón con toda su gente, empuñó un hacha, cortó una rama de un árbol y se la echó al hombro, mientras decía a los suyos: ---¡Aprisa, haced lo que me veis hacer! [49] Cada uno cortó una rama y siguieron a Abimelec. Apoyaron las ramas sobre la cripta y prendieron fuego al techo. Murieron todos los de Torre Siquén, unos mil entre hombres y mujeres. [50] Después Abimelec fue a Tebes, la sitió y la conquistó. [51] En medio de la villa había una torre fortificada, y allí se refugiaron todos los hombres y mujeres de la población, aseguraron por dentro los cerrojos y se subieron a la azotea. [52] Abimelec llegó junto a la torre, intentando asaltarla, se aproximó a la puerta para prenderle fuego, [53] pero una mujer le dejó caer sobre la cabeza una piedra de moler y le partió el cráneo. [54] Abimelec llamó enseguida a su escudero y le dijo: ---Saca la espada y remátame, para que no se diga que lo mató una mujer. Su escudero lo atravesó, y murió. [55] Al ver los israelitas que Abimelec había muerto, cada cual regresó a su casa. [56] Así pagó Dios a Abimelec lo mal que se portó con su padre, asesinando a sus setenta hermanos. [57] Y todo el mal que hicieron los de Siquén, Dios lo hizo recaer sobre ellos. Sobre ellos cayó la maldición de Yotán, hijo de Yerubaal.
Jueces capítulo 10
[1] A Abimelec le sucedió como salvador de Israel Tolá, hijo de Fuá, de Dodó, de la tribu de Isacar. Vivía en Samir, en la serranía de Efraín. [2] Gobernó Israel veintitrés años. Murió y lo enterraron en Samir. [3] Le sucedió Yaír, el galadita, que gobernó a Israel veintidós años. [4] Tuvo treinta hijos, que montaban en treinta asnos y eran señores de treinta villas, llamadas hasta hoy Villas de Yaír, en Galaad. [5] Yaír murió y lo enterraron en Camón. [6] Los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba: dieron culto a Baal y Astarté, a los dioses de Siria, a los dioses de Fenicia, a los dioses de Moab, a los dioses de los amonitas, a los dioses de los filisteos. Abandonaron al Señor, no le dieron culto. [7] Entonces el Señor se encolerizó contra Israel y lo vendió a los filisteos y a los amonitas, [8] que a partir de entonces oprimieron cruelmente durante dieciocho años a los israelitas de Transjordania, enclave de Galaad en territorio amorreo. [9] Los amonitas pasaron el Jordán con intención de luchar también contra Judá, Benjamín y la tribu de Efraín; así que Israel llegó a una situación desesperada. [10] Entonces los israelitas gritaron al Señor: ---¡Hemos pecado contra ti! Hemos abandonado al Señor, nuestro Dios, para dar culto a los baales. [11] El Señor les respondió: ---Os he librado de los egipcios, de los amorreos, de los amonitas y de los filisteos. [12] Los fenicios, amalecitas y madianitas eran vuestros tiranos. Me gritasteis, y yo os salvé. [13] Pero me habéis abandonado, habéis dado culto a otros dioses. Por eso no volveré a salvaros. [14] Id a invocar a los dioses que vosotros se han elegido. ¡Que ellos os salven en la hora del peligro! [15] Los israelitas insistieron: ---¡Hemos pecado! Haz de nosotros lo que te parezca bien, pero líbranos hoy. [16] Entonces quitaron de en medio los dioses extranjeros y dieron culto al Señor, que cesó en su cólera ante los sufrimientos de Israel. [17] Los amonitas, movilizados, acamparon en Galaad. Los israelitas se movilizaron también y acamparon en Mispá. [18] La gente --los jefes de Galaad-- decía: ---El que empiece la guerra contra los amonitas será el caudillo de los que vivimos en Galaad.
Jueces capítulo 11
[1] Jefté, el galaadita, era todo un guerrero, hijo de Galaad y de una prostituta. [2] Galaad tuvo otros hijos de su esposa legítima, y cuando llegaron a la mayoría de edad, echaron de casa a Jefté, diciéndole: ---Tú no puedes heredar en casa de nuestro padre, porque eres hijo de una mujer extraña. [3] Jefté marchó lejos de sus hermanos y se estableció en el país de Tob. Se le juntaron unos cuantos desocupados, que hacían incursiones bajo su mando. [4] Algún tiempo después los amonitas declararon la guerra a Israel. [5] Los concejales de Galaad fueron al país de Tob a buscar a Jefté, [6] suplicándole: ---Ven a ser nuestro caudillo en la guerra contra los amonitas. [7] Pero Jefté les respondió: ---Vosotros, que por odio me echasteis de casa, ¿por qué venís a mí ahora que os veis en aprieto? [8] Los concejales de Galaad le contestaron: ---Así es. Ahora nos dirigimos a ti para que vengas con nosotros a luchar contra los amonitas. Serás jefe nuestro, de todos los que estamos en Galaad. [9] Jefté les dijo: ---¿De modo que me llamáis para luchar contra los amonitas? Pues si el Señor me los entrega, seré vuestro jefe. [10] Le respondieron: ---Que el Señor nos juzgue si no hacemos lo que dices. [11] Jefté marchó con los concejales de Galaad. El pueblo lo nombró jefe y caudillo, y Jefté juró el cargo ante el Señor, en Mispá. [12] Luego despachó unos emisarios al rey de los amonitas con este mensaje: ---¿Qué te he hecho yo para que vengas contra mí, a hacer la guerra a mi país? [13] El rey de los amonitas contestó a los emisarios de Jefté: ---Israel, cuando venía de Egipto, se apoderó de mi país, desde el Arnón hasta el Yaboc y el Jordán; así que ahora devuélvemelo por las buenas. [14] Jefté envió una segunda embajada al rey de los amonitas, [15] con esta respuesta: ---Así dice Jefté: Los israelitas no se apoderaron del país de Moab, ni del país de Amón, [16] sino que al venir de Egipto marcharon por el desierto hasta el Mar Rojo y llegaron a Cades. [17] Enviaron emisarios al rey de Edom pidiéndole que les dejase atravesar el país, pero el rey de Edom no hizo caso. Mandaron también emisarios al rey de Moab y tampoco quiso. Entonces los israelitas se instalaron en Cades. [18] Luego anduvieron por el desierto, bordeando Edom y Moab; llegaron a la parte oriental de Moab y acamparon en la otra orilla del Arnón, sin violar la frontera --pues el Arnón es la frontera de Moab--. [19] Enviaron emisarios a Sijón, rey de los amorreos, que reinaba en Jesbón, pidiendo que les dejase atravesar su territorio, de paso hacia nuestra tierra; [20] pero Sijón, no fiándose de la petición de Israel de cruzar su frontera, reunió sus tropas, acampó en Yasá y presentó batalla a Israel. [21] El Señor, Dios de Israel, entregó a Sijón y todas sus tropas en poder de Israel, que los derrotó y tomó posesión de las tierras de los amorreos que habitaban aquella región. [22] Tomaron posesión de la demarcación de los amorreos, desde el Arnón hasta el Yaboc y desde el desierto hasta el Jordán. [23] Pues bien, si el Señor, Dios de Israel, expulsó a los amorreos ante su pueblo, Israel, ¿tú ahora quieres expulsarnos? [24] Ya tienes lo que te asignó tu dios Camós, lo mismo que nosotros tenemos lo que el Señor, nuestro Dios, nos ha asignado. [25] Vamos a ver, ¿vales tú más que Balac, hijo de Sipor, rey de Moab? ¿Se atrevió él a pleitear con Israel? ¿Le declaró la guerra? [26] Cuando Israel se instaló en el municipio de Jesbón y el de Aroer y en los pueblos que bordean el Arnón, hace trescientos años, ¿por qué entonces no los reconquistasteis? [27] Así que yo no te he faltado. Eres tú quien me ofende declarándome la guerra. ¡Que el Señor sentencie hoy como juez entre israelitas y amonitas! [28] Pero el rey de los amonitas no quiso hacer caso al mensaje de Jefté. [29] El Espíritu del Señor vino sobre Jefté, que atravesó Galaad y Manasés, pasó a Mispá de Galaad, de allí marchó contra los amonitas, [30] e hizo un voto al Señor: ---Si entregas a los amonitas en mi poder, [31] el primero que salga a recibirme a la puerta de mi casa, cuando vuelva victorioso de la campaña contra los amonitas, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto. [32] Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó: [33] los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit --veinte pueblos-- y hasta Abel Queramim. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sometidos a Israel. [34] Jefté volvió a su casa de Mispá. Y fue precisamente su hija quien salió a recibirlo, con panderetas y danzas; su hija única, porque Jefté no tenía más hijos o hijas. [35] En cuanto la vio, se rasgó la túnica gritando: ---¡Ay hija mía, qué desdichado soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme atrás. [36] Ella le dijo: ---Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple en mí lo que prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos. [37] Y le pidió a su padre: ---Dame este permiso: déjame andar dos meses por los montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen. [38] Su padre le dijo: ---Vete. Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando porque iba a quedar virgen. [39] Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y su padre cumplió con ella el voto que había hecho. La muchacha era virgen --así empezó en Israel la costumbre de que [40] todos los años vayan las chicas israelitas a cantar elegías durante cuatro días a la hija de Jefté, el galaadita--.
Jueces capítulo 12
[1] Los efraimitas se amotinaron, cruzaron el Jordán hacia el norte y fueron a protestarle a Jefté: ---¿Por qué marchaste a la guerra contra los amonitas y no nos llamaste a nosotros para que fuéramos contigo? Ahora vamos a prenderle fuego a tu casa contigo adentro. [2] Jefté les respondió: ---Cuando yo andaba reñido con los parientes y los amonitas me presionaban, os pedí ayuda, y no me salvasteis. [3] Entonces, viendo que no había quien me salvara, me jugué la vida, marché contra los amonitas, y el Señor me los entregó. Por tanto, ¿a qué venís hoy a mí atacándome? [4] Luego juntó a todos los de Galaad y atacó a los efraimitas. Los galaaditas derrotaron a los efraimitas. [5] Ocuparon los vados del Jordán, cortándole el paso a Efraín. Y cuando los efraimitas fugitivos les pedían: ¡Dejadnos pasar!, los galaaditas preguntaban: ¿Eres de Efraín?; el otro respondía: No; [6] y ellos le mandaban: Di cebada. El otro decía sebada, porque no sabía pronunciar correctamente; entonces lo agarraban y lo degollaban junto a los vados del Jordán. Así murieron en aquella ocasión cuarenta y dos mil efraimitas. [7] Jefté gobernó a Israel seis años. Murió, y lo enterraron en su pueblo de Galaad. [8] Después de él gobernó a Israel Ibsán, natural de Belén. [9] Tuvo treinta hijos y treinta hijas. A sus hijas las casó fuera y a sus hijos los casó con forasteras. Gobernó a Israel siete años. [10] Murió, y lo enterraron en Belén. [11] Después de él gobernó a Israel Elón, zabulonita. Gobernó a Israel diez años. [12] Murió, y lo enterraron en Ayalón, en el territorio de Zabulón. [13] Después de él gobernó a Israel Abdón, hijo de Hilel, natural del Piratón. [14] Tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que montaban sendos pollinos. Gobernó Israel ocho años. [15] Abdón, hijo de Hilel, natural de Piratón, murió, y lo enterraron en Piratón, de la serranía de Efraín, en el término de Saalín.
Jueces capítulo 13
[1] Los israelitas volvieron a hacer lo que el Señor reprueba, y el Señor los entregó a los filisteos por cuarenta años. [2] Había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. [3] El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: ---Eres estéril y no has tenido hijos. [4] Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, [5] porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos. [6] La mujer fue a decirle a su marido: ---Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era ni él me dijo su nombre. [7] Sólo me dijo: Concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte. [8] Manoj oró así al Señor: ---Perdón, Señor, que vuelva ese hombre de Dios que enviaste y nos indique lo que hemos de hacer con el niño una vez nacido. [9] Dios escuchó la oración de Manoj, y el ángel de Dios volvió a aparecerse a la mujer mientras estaba en el campo y su marido no estaba con ella. [10] La mujer corrió enseguida a avisar a su marido: ---Se me ha aparecido aquel hombre que me visitó el otro día. [11] Manoj siguió a su mujer, fue hacia el hombre y le preguntó: ---¿Eres tú el que habló con esta mujer? Respondió: ---Sí. [12] Manoj insistió: ---Y una vez que se realice tu promesa, ¿qué vida debe llevar el niño y qué tiene que hacer? [13] El ángel del Señor respondió: ---Que se abstenga de todo lo que le prohibí a tu mujer: [14] que no tome mosto, que no beba vino ni licores, ni coma cosa impura; que lleve la vida que dispuse. [15] Manoj dijo al ángel del Señor: ---No te marches, y te prepararemos un cabrito [16] Pero el ángel del Señor le dijo: ---Aunque me hagas quedar, no probaré tu comida. Si quieres ofrecer un sacrificio al Señor, hazlo. no había caído en la cuenta de que era el ángel del Señor--. [17] Manoj le preguntó: ---¿Cómo te llamas, para que cuando se cumpla tu promesa te hagamos un obsequio? [18] El ángel del Señor contestó: ---¿Por qué preguntas mi nombre? Es Misterioso. [19] Manoj tomó el cabrito y la ofrenda y ofreció sobre la roca un sacrificio al Señor Misterioso. [20] Al subir la llama del altar hacia el cielo, el ángel del Señor subió también en la llama, ante Manoj y su mujer, que cayeron rostro a tierra. [21] El ángel del Señor ya no se les apareció más. Manoj cayó en la cuenta de que aquél era el ángel del Señor, [22] y comentó con su mujer: ---¡Vamos a morir, porque hemos visto a Dios! [23] Pero su mujer repuso: ---Si el Señor hubiera querido matarnos no habría aceptado nuestro sacrificio y nuestra ofrenda, no nos habría mostrado todo esto ni nos habría comunicado una cosa así. [24] La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. [25] Y el Espíritu del Señor comenzó a agitarlo en Majné Dan, entre Sorá y Estaol.
Jueces capítulo 14
[1] Sansón bajó a Timná y vio allí una muchacha filistea. [2] Cuando regresó dijo a sus padres: ---He visto una muchacha filistea en Timná. Pedídmela para esposa. [3] Sus padres le contestaron: ---¿Y no hay ninguna mujer en tu parentela y en todo el pueblo para que vayas a casarte con una chica de los filisteos, esos incircuncisos? Pero Sansón insistió a su padre: ---Pídemela para esposa, porque ésa me gusta. [4] Su padre y su madre no sospechaban que el Señor lo disponía así buscando un pretexto contra los filisteos, que por entonces dominaban a Israel. [5] Sansón bajó a Timná. Cuando llegaba cerca de las viñas de Timná, le salió rugiendo un leoncillo; [6] el Espíritu del Señor invadió a Sansón, que descuartizó al león como quien descuartiza un cabrito, y eso que no llevaba nada en la mano. Pero no se lo contó a sus padres. [7] Sansón bajó, habló con la muchacha, y le gustó. [8] Pasado algún tiempo, cuando volvía para casarse con ella, se desvió un poco para ver el león muerto, y encontró en el esqueleto un enjambre de abejas con miel; [9] sacó el panal con la mano y se lo fue comiendo por el camino; cuando alcanzó a sus padres, les dio miel, y la comieron, pero no les dijo que la había recogido en el esqueleto del león. [10] Bajó Sansón a casa de la novia y hubo allí un convite, como suelen hacer los mozos; [11] y como le tenían miedo, le asignaron treinta compañeros que se cuidaran de él. [12] Sansón les dijo: ---Os voy a poner un acertijo; si me lo sacáis en estos siete días del convite, os doy treinta sábanas y treinta mudas;[13] si no lográis sacarlo, me dais vosotros a mí treinta sábanas y treinta mudas. Le contestaron: ---A ver, di el acertijo. [14] Él dijo: ---Del que come salió comida, del fuerte salió dulzura. Durante los tres primeros días no pudieron dar con la solución. [15] Al cuarto día le dijeron a la mujer de Sansón: ---Engaña a tu marido, a ver si nos enteramos de la solución, que si no, te quemamos a ti y a la casa de tu padre. ¿O nos habéis invitado para dejarnos sin nada? [16] Entonces la mujer de Sansón le fue llorando: ---Ya me has aborrecido, ya no me quieres. A mis paisanos les has puesto el acertijo y a mí no me dices la solución. Él le contestó: ---¡No se la he dicho a mi padre ni a mi madre y te la voy a decir a ti! [17] Pero ella le estuvo llorando los siete días del convite. Al fin, el día séptimo --tanto le importunaba-- le dijo la solución, y ella se la dijo a sus paisanos. [18] Y éstos dieron la respuesta a Sansón el día séptimo, antes de que entrase en la alcoba: ---¿Qué más dulce que la miel, qué más fuerte que el león? Sansón repuso: ---Si no hubierais arado con mi novilla, no habríais acertado mi acertijo. [19] Entonces lo invadió el Espíritu del Señor, bajó a Ascalón, mató allí a treinta hombres, los desnudó y dio las mudas a los que habían acertado el acertijo. Después, enfurecido, se volvió a casa de su padre. [20] Y su mujer pasó a pertenecer a uno de los compañeros que habían cuidado de él.
Jueces capítulo 15
[1] Algún tiempo después, cuando la siega del trigo, Sansón fue a visitar a su mujer, y le llevaba un cabrito. Pensó: Voy a llegarme a mi mujer, en la alcoba. Pero su suegro no le dejó entrar, [2] diciendo: ---Yo estaba seguro de que la habías aborrecido, por eso se la di a uno de tus compañeros. Pero su hermana la pequeña es más guapa, acéptala en vez de la otra. [3] Sansón replicó: ---Esta vez soy inocente del daño que voy a hacer a los filisteos. [4] Fue y atrapó trescientas zorras; preparó teas, ató las zorras rabo con rabo, con una tea entre los dos rabos, [5] prendió fuego a las teas y soltó las zorras por los mieses de los filisteos, incendiando los haces, la mies sin segar e incluso viñas y olivares. [6] Los filisteos preguntaron: ---¿Quién ha sido? Les respondieron: ---Sansón, el yerno del timnita, porque le quitó su mujer y se la dio a un compañero. Entonces subieron los filisteos y prendieron fuego a la mujer y a la casa de su padre. [7] Sansón les dijo: ---Por haber hecho eso, no pararé hasta haberme vengado de vosotros. [8] Y les sacudió una soberana paliza. Luego se fue a vivir en la cueva del Sela Etam. [9] Los filisteos fueron y acamparon contra Judá, haciendo incursiones por la zona de Lejí. [10] Judá protestó: ---¿A qué habéis venido contra nosotros? Los filisteos contestaron: ---Venimos a capturar a Sansón para devolverle lo que nos hizo. [11] Entonces bajaron tres mil judíos a la cueva de Sela Etam y dijeron a Sansón: ---Pero, ¿no sabes que estamos bajo el dominio filisteo? ¿Por qué nos has hecho esto? Les respondió: ---Les he pagado con la misma moneda. [12] Insistieron: ---Pues hemos venido para apresarte y entregarte a los filisteos. Sansón les dijo: ---Juradme que no me mataréis. [13] Le juraron: ---Sólo queremos apresarte y entregarte, no pretendemos matarte. Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la peña. [14] Cuando llegó a Lejí, los filisteos salieron a recibirlo con gran algazara; pero lo invadió el Espíritu del Señor, y las sogas de sus brazos fueron como mecha que se quema, y las ataduras de sus manos se deshicieron. [15] Entonces encontró una quijada de asno reciente, le echó mano, la empuñó y con ella mató a mil hombres. [16] Después dijo: Con la quijada de un burro, zurra que zurro, con la quijada de un burro maté a mil hombres. [17] Al terminar, tiró la quijada y llamó a aquel sitio Ramat Lejí. [18] Pero sentía una sed enorme y gritó al Señor: ---Tú me has concedido esta gran victoria, ¡y ahora voy a morir de sed y a caer en manos de esos incircuncisos! [19] Entonces Dios abrió el pilón que hay en Lejí y brotó agua. Sansón bebió, recuperó las fuerzas y revivió. Por eso a la fuente de Lejí se la llama hasta hoy En Haqqoré. [20] Sansón gobernó a Israel durante la dominación filistea veinte años.
Jueces capítulo 16
[1] Sansón fue a Gaza, vio allí una prostituta y entró en su casa. [2] Corrió la voz entre los de Gaza: ---¡Ha venido Sansón! Entonces lo cercaron y se apostaron junto a la puerta de la ciudad. Toda la noche estuvieron tranquilos, diciéndose: ---Al amanecer lo matamos. [3] Sansón estuvo acostado hasta medianoche; a medianoche se levantó, agarró las hojas de la puerta de la ciudad con sus jambas, las arrancó con cerrojos y todo, se las cargó a la espalda y las subió a la cima del monte, frente a Hebrón. [4] Más tarde se enamoró Sansón de una mujer de Valle Sorec, llamada Dalila. [5] Los príncipes filisteos fueron a visitarla y le dijeron: ---Sedúcelo y averigua en qué está su gran fuerza y cómo nos apoderaríamos de él para sujetarlo y domarlo. Te daremos cada uno mil cien monedas de plata. [6] Dalila le dijo a Sansón: ---Anda, dime el secreto de tu gran fuerza y cómo se te podría sujetar y domar. [7] Sansón le respondió: ---Si me atan con siete cuerdas humedecidas, sin dejarlas secar, perderé la fuerza y seré como uno cualquiera. [8] Los príncipes filisteos le llevaron a Dalila siete cuerdas humedecidas, sin dejarlas secar, y lo ató con ellas. [9] Se apostaron al acecho en la alcoba, y ella gritó: ---¡Sansón, los filisteos contra ti! Él rompió las cuerdas como se rompe un cordón de estopa chamuscada, y no se supo el secreto de su fuerza. [10] Dalila se le quejó: ---Vaya, me has engañado; me has dicho una mentira. Anda, dime cómo se te puede sujetar. [11] Él respondió: ---Si me atan bien con sogas nuevas, sin estrenar, perderé la fuerza y seré como uno cualquiera. [12] Dalila tomó sogas nuevas y lo ató con ellas. Y le gritó: ---¡Sansón, los filisteos contra ti! Estaban apostados al acecho en la alcoba. Pero él rompió las sogas de sus brazos, como si fueran un hilo. [13] Dalila se le quejó: ---Hasta ahora me has engañado, me has dicho una mentira. Anda, dime cómo se te puede sujetar. Él respondió: ---Si trenzas las siete guedejas de mi cabeza con la urdimbre y las fijas con el batidor, perderé la fuerza y seré como uno cualquiera. [14] Dalila lo dejó dormirse y le trenzó las siete guedejas de la cabeza con la urdimbre y las fijó con el batidor, y le gritó: ---¡Sansón, los filisteos contra ti! Él despertó y arrancó el batidor y la urdimbre. [15] Ella se le quejó: ---¡Y luego dices que me quieres, pero tu corazón no es mío! Es la tercera vez que me engañas y no me dices el secreto de tu fuerza. [16] Y como lo importunaba con sus quejas día tras día hasta marearlo, Sansón, ya desesperado, [17] le dijo su secreto: ---Nunca ha pasado la navaja por mi cabeza, porque estoy consagrado a Dios desde antes de nacer. Si me corto el pelo perderé la fuerza, me quedaré débil y seré como uno cualquiera. [18] Dalila se dio cuenta de que le había dicho su secreto, y mandó llamar a los príncipes filisteos: ---Venid ahora, que me ha dicho su secreto. Los príncipes fueron allá, con el dinero. [19] Dalila dejó que Sansón se durmiera en sus rodillas, y entonces llamó a un hombre, que cortó las siete guedejas de la cabeza de Sansón, y Sansón empezó a debilitarse, su fuerza desapareció. [20] Dalila gritó: ---¡Sansón, los filisteos contra ti! Él despertó y se dijo: ---Saldré como otras veces y me los sacudiré de encima --no sabía que el Señor lo había abandonado--. [21] Los filisteos lo agarraron, le vaciaron los ojos y lo bajaron a Gaza; lo ataron con cadenas y lo tenían moliendo grano en la cárcel. [22] Pero el pelo de la cabeza le empezó a crecer después de cortado. [23] Los príncipes filisteos se reunieron para tener un gran banquete en honor de su dios Dagón y hacer fiesta. Cantaban: Nuestro dios nos ha entregado a Sansón, nuestro enemigo.[24] La gente al verlo alabó a su dios: Nuestro dios nos ha entregado a Sansón, nuestro enemigo, que asolaba nuestros campos y aumentaba nuestros muertos. [25] Cuando ya estaban alegres, dijeron: ---Sacad a Sansón, que nos divierta. Sacaron a Sansón de la cárcel, y bailaba en su presencia. Luego lo plantaron entre las columnas. [26] Sansón rogó al lazarillo: ---Déjame tocar las columnas que sostienen el edificio para apoyarme en ellas. [27] La sala estaba repleta de hombres y mujeres; estaban allí todos los príncipes filisteos, y en la galería había unos tres mil hombres y mujeres, viendo bailar a Sansón. [28] Entonces él gritó al Señor: ---¡Señor, acuérdate de mí! Dame la fuerza al menos esta vez para poder vengar en los filisteos, de un solo golpe, la pérdida de los dos ojos. [29] Palpó las dos columnas centrales, apoyó las manos contra ellas, la derecha sobre una y la izquierda sobre la otra, [30] y al grito de: ¡A morir con los filisteos!, abrió los brazos con fuerza, y el edificio se derrumbó sobre los príncipes y sobre la gente que estaba allí. Los que mató Sansón al morir fueron más que los que mató en vida. [31] Luego bajaron sus parientes y toda su familia, recogieron el cadáver y lo llevaron a enterrar entre Sorá y Estaol, en la sepultura de su padre, Manoj. Sansón había gobernado a Israel veinte años.
Jueces capítulo 17
[1] Había un hombre en la serranía de Efraín llamado Micá. [2] Un día dijo a su madre: ---Aquellas mil cien monedas que te desaparecieron, por las que echaste una maldición en mi presencia, mira, ese dinero yo lo tengo, yo lo tomé. Su madre exclamó: ---¡Dios te bendiga, hijo mío! [3] Trajo a su madre las mil cien monedas, y ella dijo: ---Consagro este dinero mío al Señor, en favor de mi hijo, para hacer una estatua chapeada. Pero ahora te lo devuelvo. [4] Entonces entregó el dinero a su madre; ella tomó doscientas monedas, se las llevó al platero, que les hizo una estatua chapeada, y la pusieron en casa de Micá. [5] Aquel Micá tenía una capilla, hizo un efod y unos amuletos y consagró sacerdote a uno de sus hijos. [6] Por entonces no había rey en Israel. Cada uno hacía lo que le parecía bien. [7] Un joven de Belén de Judá, de la tribu de Judá, que era levita y residía allí como emigrante, [8] salió de Belén de Judá con intención de establecerse donde pudiera; fue a la serranía de Efraín, y, de camino, fue a dar a casa de Micá. [9] Éste le preguntó: ---¿De dónde vienes? El levita respondió: ---De Belén de Judá. Voy de camino, con intención de establecerme donde pueda. [10] Micá le dijo: ---Quédate conmigo, me servirás de capellán. Te daré diez monedas al año, ropa y comida. Y lo convenció. [11] Así pues, el levita accedió a quedarse con él, y Micá lo trató como a un hijo. [12] Lo consagró, y el joven estuvo en casa de Micá como sacerdote. [13] Micá pensó: Ahora estoy seguro de que el Señor me favorecerá, porque tengo a un levita de sacerdote.
Jueces capítulo 18
[1] Por entonces no había rey en Israel. Entonces también la tribu de Dan andaba en busca de su heredad para establecerse, porque aún no había recibido su heredad entre las tribus de Israel. [2] Los danitas enviaron a cinco de sus hombres, gente aguerrida, de Sorá y Estaol, a explorar el país, con el encargo de examinar el país. Fueron a la serranía de Efraín y llegaron a casa de Micá para hacer noche allí. [3] Cuando estaban cerca de la casa de Micá, reconocieron la voz del levita y se acercaron. Le preguntaron: ---¿Quién te trajo acá? ¿Qué haces aquí? ¿En qué te ocupas? [4] Él les contó cómo lo había traído Micá, y añadió: ---Me ha contratado como capellán. [5] Ellos le pidieron: ---Consulta a Dios, a ver si va a salirnos bien este viaje que estamos haciendo. [6] El sacerdote les dio esta respuesta: ---Id tranquilos. El Señor ve con buenos ojos vuestro viaje.[7] Los cinco hombres se pusieron en camino y llegaron a Lais. Observaron a la gente que vivía en aquel pueblo: era gente confiada, como suelen ser los fenicios; vivían tranquilos y seguros, nadie cometía acciones ignominiosas y estaban bien abastecidos. Sidón les quedaba lejos y no tenían relaciones con los sirios. [8] Los exploradores volvieron a Sorá y Estaol, a sus paisanos, que les preguntaron: ---Hermanos, ¿qué noticias traéis? [9] Respondieron: ---¡Vamos, marchemos contra ellos! Que hemos visto aquel país, y es de lo mejor. ¡Y os quedáis parados! No dudéis en marchar allá a apoderaros del país; [10] que os vais a encontrar con una gente confiada, unos terrenos espaciosos que Dios os da, un sitio donde no escasean los productos del campo. [11] Entonces emigraron de Sorá y Estaol seiscientos hombres armados de la tribu de Dan. [12] Subieron y acamparon cerca de Quiriat Yearim de Judá; por eso aquel sitio se llama hasta hoy Majné Dan. Queda a poniente de Quiriat Yearim. [13] Desde allí pasaron la montaña de Efraín y llegaron cerca de la casa de Micá. [14] Los cinco exploradores del país dijeron a sus hermanos: ---Sabed que en esta casa hay un efod, unos amuletos y una estatua chapeada. Vosotros veréis qué hacéis. [15] Se desviaron hacia allá, llegaron a casa del levita y lo saludaron. [16] Los seiscientos danitas armados se quedaron en guardia junto al portal de entrada, [17] y los cinco exploradores del país se adelantaron y se metieron dentro a tomar la estatua, el efod, los amuletos y al sacerdote, mientras los seiscientos hombres armados estaban en guardia junto al portal de entrada. [18] Se metieron en la casa y tomaron al ídolo, el efod y los amuletos, pero el sacerdote les dijo: ---¿Qué estáis haciendo? [19] Le contestaron: ---¡Tú, a callar! Calla la boca y vente con nosotros a ser nuestro padre y sacerdote. ¿Qué te conviene más: ser capellán en casa de un particular o sacerdote de una tribu y un clan israelita? [20] Al sacerdote le gustó. Recogió el efod, los amuletos y el ídolo y se fue con ellos. [21] Emprendieron la marcha, colocando en cabeza a las mujeres y niños, el ganado y sus enseres. [22] Iban ya lejos de la casa, cuando Micá y los que estaban junto a la casa, dando la alarma, los persiguieron de cerca. [23] Como venían gritando, los danitas miraron atrás y preguntaron a Micá: ---¿Qué te pasa, que has dado la alarma? [24] Micá contestó: ---Me habéis robado mi dios, que me había hecho, y mi sacerdote y os vais sin dejarme nada, ¿y todavía me decís que qué me pasa? [25] Los danitas contestaron: ---¡Que no te oigamos más! No sea que nos calientes y caigamos sobre vosotros, y perezcas tú con los tuyos. [26] Y siguieron su camino. Micá tuvo miedo, porque ellos eran más fuertes, y se volvió a casa. [27] Los danitas, con el ídolo que había hecho Micá y con el sacerdote que tenía, fueron a Lais, a aquella gente tranquila y confiada. Los pasaron a cuchillo e incendiaron la villa. [28] No hubo quien los librara, porque estaban lejos de Sidón y no tenían relaciones con los sirios. Estaba situada en el valle que llaman Bet-Rejob. La reconstruyeron y se instalaron en ella, [29] llamándola Dan, en recuerdo del patriarca hijo de Israel. Antiguamente se llamaba Lais. [30] Los danitas entronizaron la estatua. Y Jonatán, hijo de Guersón, hijo de Moisés, con sus hijos, fueron sacerdotes de la tribu de Dan hasta el destierro. [31] Todo el tiempo que estuvo el templo de Dios en Siló tuvieron instalada entre ellos la estatua de Micá.
Jueces capítulo 19
[1] Por entonces no había rey en Israel. En la serranía de Efraín vivía un levita que tenía una concubina de Belén de Judá. [2] Ella le fue infiel y se marchó a casa de su padre, a Belén de Judá, y estuvo allí cuatro meses. [3] Su marido se puso en camino tras ella, a ver si la convencía para que volviese. Llevó consigo un criado y un par de burros. Llegó a casa de su suegro, y al verlo, el padre de la chica salió todo contento a recibirlo. [4] Su suegro, el padre de la chica, lo retuvo, y el levita se quedó con él tres días, comiendo, bebiendo y durmiendo allí. [5] Al cuarto día madrugó y se preparó para marchar. Pero el padre de la chica le dijo: ---Repón fuerzas, prueba un bocado y luego os vais. [6] Se sentaron a comer y beber juntos. Después el padre de la chica dijo al yerno: ---Anda, quédate otro día, que te sentará bien. [7] El levita se disponía a marchar; pero su suegro le insistió tanto, que cambió de parecer y se quedó allí. [8] A la mañana del quinto día madrugó para marchar, y el padre de la chica le dijo: ---Anda, repón fuerzas. Y se entretuvieron comiendo juntos, hasta avanzado el día. [9] Cuando el levita se levantó para marchar con su concubina y el criado, el suegro, el padre de la chica, le dijo: ---Mira, ya se hace tarde; pasa aquí la noche, que te sentará bien; mañana madrugas y haces el camino a casa. [10] Pero el levita no quiso quedarse y emprendió el viaje; llegó a dar vista a Jebús --o sea, Jerusalén--. Iba con los dos burros aparejados, la concubina y el criado. [11] Llegaron cerca de Jebús ya atardecido, y le dijo el criado a su amo: ---Podemos desviarnos hacia esa ciudad de los jebuseos y hacer noche en ella. [12] Pero el amo le respondió: ---No vamos a ir a una ciudad de extranjeros, de gente no israelita. Seguiremos hasta Guibeá. [13] Y añadió: ---Vamos a acercarnos a uno de esos lugares, y pasamos la noche en Guibeá o en Ramá. [14] Siguieron su camino, y la puesta del sol los pilló cerca de Guibeá de Benjamín. [15] Se dirigieron allá para pasar la noche. El levita entró en el pueblo y se instaló en la plaza, pero nadie los invitó a su casa a pasar la noche. [16] Ya de tarde llegó un viejo de su labranza. Era oriundo de la sierra de Efraín, y, por tanto, emigrante también él en Guibeá --los del pueblo eran benjaminitas--. [17] El viejo alzó los ojos y vio al viajero en la plaza del pueblo. Le preguntó: ---¿A dónde vas y de dónde vienes? [18] Le respondió: ---Vamos de paso, desde Belén de Judá hasta la serranía de Efraín; yo soy de allí y vuelvo de Belén a mi casa; pero nadie me invita a la suya, [19] y eso que traigo paja y forraje para los burros, y tengo comida para mí, para tu servidora y para el criado que acompaña a tu servidor. No nos falta nada. [20] El viejo le dijo: ---¡Sé bienvenido! Lo que te haga falta corre de mi cuenta. Anda, no te quedes de noche en la plaza. [21] Lo metió en su casa, echó pienso a los burros, los viajeros se lavaron los pies y se pusieron a cenar. [22] Ya estaban animándose cuando los del pueblo, unos pervertidos, rodearon la casa, y aporreando la puerta, gritaron al viejo, dueño de la casa: ---Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que nos aprovechemos de él. [23] El dueño de la casa salió afuera y les rogó: ---Por favor, hermanos, por favor, no hagáis una barbaridad con ese hombre, una vez que ha entrado en mi casa; no cometáis tal infamia. [24] Mirad, están mi hija soltera y su concubina; os las voy a sacar y abusáis de ellas y hacéis con ellas lo que queráis; pero a ese hombre no se os ocurra hacerle tal infamia. [25] Como no querían hacerle caso, el levita tomó a su concubina y se la sacó afuera. Ellos se aprovecharon de ella y la maltrataron toda la noche hasta la madrugada; cuando amanecía la soltaron. [26] Al rayar el día volvió la mujer y se desplomó ante la puerta de la casa donde se había hospedado su marido; allí quedó hasta que clareó. [27] Su marido se levantó a la mañana, abrió la puerta de la casa, y salía ya para seguir el viaje, cuando encontró a la concubina caída a la puerta de la casa, las manos sobre el umbral. [28] Le dijo: ---Levántate, vamos. Pero no respondía. Entonces la recogió, la cargó sobre el burro y emprendió el viaje hacia su pueblo. [29] Cuando llegó a casa, agarró un cuchillo, tomó el cadáver de su concubina, lo despedazó en doce trozos y los envió por todo Israel. [30] Cuantos lo vieron comentaban: ---Nunca ocurrió ni se vio cosa igual desde el día en que salieron los israelitas de Egipto hasta hoy. Reflexionad sobre el asunto y dad vuestro parecer.
Jueces capítulo 20
[1] Todos los israelitas, desde Dan hasta Berseba, incluido el país de Galaad, fueron como un solo hombre a reunirse en asamblea ante el Señor en Mispá. [2] Asistieron a la asamblea del pueblo de Dios los dignatarios del pueblo y todas las tribus de Israel: cuatrocientos mil soldados armados de espada. [3] Los benjaminitas se enteraron de que los israelitas habían ido a Mispá. Los israelitas empezaron: ---Vosotros diréis cómo se cometió ese crimen. [4] El levita, marido de la que había sido asesinada, respondió: ---Mi concubina y yo llegamos a Guibeá de Benjamín para pasar la noche. [5] Los del pueblo se levantaron contra mí, rodearon la casa de noche intentando matarme, y abusaron de mi concubina que de resultas murió. [6] Entonces tomé a la concubina, la despedacé y envié los trozos por toda la heredad de Israel, porque se había cometido un crimen infame en Israel. [7] Todos vosotros sois israelitas: deliberad y tomad una decisión. [8] Todo el pueblo se puso en pie como un solo hombre, diciendo: ---Ninguno de nosotros marchará a su tienda ni se volverá a su casa. [9] Ahora vamos a actuar así contra Guibeá: sortearemos los que han de atacarla; [10] de todas las tribus de Israel tomaremos diez hombres de cada cien, cien de cada mil, mil de cada diez mil, para encargarse de la intendencia del ejército que irá contra Guibeá de Benjamín a castigar como se merece esa infamia que han cometido en Israel. [11] Todos los israelitas, como un solo hombre, se reunieron contra la ciudad. [12] Entonces las tribus israelitas mandaron emisarios a la tribu de Benjamín a decirles: ---¿Qué crimen es ése que se ha cometido entre vosotros? [13] ¡Venga! Entregadnos a esos pervertidos de Guibeá, que los matemos y se borre así este crimen de en medio de Israel. Pero los de Benjamín no quisieron hacer caso de sus hermanos los israelitas. [14] Desde sus ciudades se congregaron en Guibeá para ir a la guerra contra los israelitas. [15] De las ciudades de Benjamín se alistaron aquel día veintiséis mil hombres armados de espada, sin contar a los vecinos de Guibeá. [16] En todo aquel ejército se alistaron setecientos hombres escogidos, zurdos, capaces de acertar con la honda a un pelo sin fallar el tiro. [17] Los israelitas, excluidos los benjaminitas, alistaron cuatrocientos mil hombres armados de espada, todos ellos gente aguerrida. [18] Se pusieron en camino hacia Betel y consultaron a Dios: ---¿Quién de nosotros irá el primero a la guerra contra los benjaminitas? El Señor respondió: ---Judá. [19] Los israelitas se levantaron temprano y acamparon frente a Guibeá. [20] Salieron al combate contra Benjamín y formaron frente a Guibeá. [21] Pero los benjaminitas salieron de Guibeá y dejaron tendidos en tierra aquel día a veinte mil israelitas. [22] Entonces se rehicieron, volvieron a formar en orden de batalla en el mismo sitio que el día anterior y [23] Los israelitas fueron a Betel a llorar ante el Señor hasta la tarde. Le consultaron: ---¿Volvemos a presentar batalla a nuestro hermano Benjamín? El Señor respondió: ---Atacadlo. [24] se acercaron a los de Benjamín aquel segundo día. [25] Pero los de Benjamín salieron a su encuentro desde Guibeá aquel segundo día y dejaron tendidos en tierra otros dieciocho mil israelitas armados de espada. [26] Entonces subieron a Betel todos los israelitas, todo el ejército, a llorar allí, sentados ante el Señor. Ayunaron aquel día hasta la tarde, ofrecieron al Señor holocaustos y sacrificios de comunión [27] y le consultaron --en aquella época estaba allí el arca de la alianza [28] y oficiaba Fineés, hijo de Eleazar, hijo de Aarón--: ---¿Volvemos a salir al combate contra nuestro hermano Benjamín, o desistimos ya de ello? El Señor respondió: ---Atacad, que mañana os lo entregaré. [29] Entonces pusieron emboscadas en torno a Guibeá [30] y marcharon contra Benjamín el tercer día, formando frente a Guibeá como las otras veces. [31] Los benjaminitas salieron a su encuentro, alejándose del pueblo, y como las otras veces, empezaron a destrozar y herir por los caminos, el que sube a Betel y el que va a Gabaón. Así mataron en campo abierto a unos treinta israelitas, [32] y comentaron: ---Ya están derrotados, como el primer día. Pero es que los israelitas habían convenido: ---Emprenderemos la huida para alejarlos del pueblo hacia los caminos. [33] El grueso del ejército se reorganizó en Baal-Tamar. Los que estaban emboscados salieron de sus posiciones desde el claro de Guibeá. [34] Diez mil hombres selectos de Israel llegaron delante de Guibeá, y se entabló un combate reñido, sin que los benjaminitas se dieran cuenta de que el desastre se les echaba encima. [35] El Señor los castigó ante Israel: aquel día los israelitas hicieron a Benjamín veinticinco mil cien bajas, todos soldados armados de espada. [36] Los benjaminitas se vieron derrotados. Los israelitas habían retrocedido ante Benjamín, porque contaban con la emboscada que habían tendido contra Guibeá. [37] Los de la emboscada asaltaron Guibeá rápidamente; fueron y pasaron a cuchillo a toda la población. [38] Los israelitas habían convenido con los de la emboscada en que, cuando hicieran subir una humareda desde el pueblo, [39] ellos se volverían en la batalla. Los de Benjamín empezaron a destrozar y herir a los israelitas, a unos treinta, y comentaron: ---Ya están derrotados, como en el primer combate. [40] Pero en aquel momento empezó a subir la humareda desde el pueblo. Los benjaminitas miraron atrás y vieron que el pueblo entero subía en llamas al cielo; [41] entonces los israelitas se volvieron, y los de Benjamín quedaron aterrorizados viendo que el desastre se les echaba encima, [42] y huyeron ante los israelitas, camino del páramo, con el enemigo pisándoles los talones. Los que habían arrasado el pueblo los acometieron de flanco y [43] los dividieron, persiguiéndolos sin descanso; los persiguieron hasta llegar frente a Guibeá, a levante. [44] Las bajas de Benjamín fueron dieciocho mil hombres, todos soldados. [45] En su huida se dirigieron hacia el páramo, a Sela Harrimón; pero los israelitas dieron alcance a cinco mil por los caminos, los persiguieron de cerca, hasta Guideán, y les mataron dos mil hombres. [46] Las bajas de Benjamín aquel día fueron veinticinco mil hombres armados de espada, todos gente de guerra. [47] En su huida, seiscientos hombres se dirigieron hacia el páramo, a Sela Harrimón, y allí estuvieron cuatro meses. [48] Los israelitas se volvieron contra los de Benjamín. Los pasaron a cuchillo, desde las personas hasta el ganado y todo lo que encontraban; todas las ciudades que encontraron las incendiaron.
Jueces capítulo 21
[1] Los israelitas habían hecho este juramento en Mispá: ---Ninguno de nosotros dará su hija en matrimonio a un benjaminita. [2] Fueron a Betel y estuvieron allí sentados ante Dios hasta la tarde, gritando y llorando inconsolables, [3] y decían: ---¿Por qué, Señor, Dios de Israel, ha pasado esto en Israel, que ha desaparecido hoy una tribu de Israel? [4] Al día siguiente madrugaron, construyeron allí un altar y ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión. [5] Después preguntaron: ---¿Quién de entre todas las tribus de Israel no acudió a la asamblea ante el Señor? --porque se habían juramentado solemnemente contra el que no se presentase ante el Señor en Mispá, en estos términos: es reo de muerte--. [6] Los israelitas sentían lástima por su hermano Benjamín y comentaban: ---¡Una tribu se ha desgajado hoy de Israel! [7] ¿Cómo proveer de mujeres a los supervivientes? Porque nosotros nos hemos juramentado por el Señor a no darles a nuestras hijas en matrimonio. [8] ¿Quién de las tribus de Israel no se presentó ante el Señor en Mispá? Resultó que ningún hombre de Yabés de Galaad había venido a filas, a la asamblea; [9] al pasar revista a la tropa, vieron que allí no había nadie de Yabés de Galaad. [10] Entonces la asamblea mandó allá doce mil soldados, con esta orden: ---Id y pasad a cuchillo a Yabés de Galaad, sin perdonar mujeres ni niños. [11] Hacedlo de modo que exterminéis a todos los hombres y a las mujeres casadas, dejando con vida a las solteras. Así lo hicieron. [12] Y resultó que en Yabés de Galaad había cuatrocientas muchachas jóvenes no casadas, y las llevaron al campamento de Siló, en tierra de Canaán. [13] Luego envió la asamblea una embajada a los benjaminitas de Sela Harrimón, con propuestas de paz. [14] Los benjaminitas volvieron, y los hombres de Israel les dieron las mujeres que quedaban de Yabés de Galaad, pero no hubo para todos. [15] El pueblo se compadeció de Benjamín, porque el Señor había abierto una brecha en las tribus israelitas. [16] Los ancianos de la asamblea se preguntaban: ---¿Cómo proveer de mujeres a los supervivientes? Porque las mujeres de Benjamín han sido exterminadas. [17] ¡Que los supervivientes de Benjamín tengan herederos y no se borre una tribu de Israel! [18] Claro que nosotros no podemos darles nuestras hijas en matrimonio --porque habían jurado: ¡Maldito el que dé una mujer a Benjamín!--. [19] Entonces propusieron: ---Está la fiesta del Señor, que se celebra todos los años en Siló, al norte de Betel, al este del camino que va de Betel a Siquén, al sur de Libna. [20] Y dieron estas instrucciones a los benjaminitas: ---Venid a esconderos entre las viñas, [21] y estad atentos: cuando salgan las muchachas de Siló a bailar en corro, salís vosotros de las viñas, raptáis cada uno a una muchacha y os marcháis a vuestra tierra. [22] Si luego vienen sus padres o hermanos a protestar contra vosotros, les diremos: Compadeceos de ellos, que no las han raptado como esclavas de guerra ni vosotros se las habéis dado; porque en ese caso seríais culpables. [23] Los benjaminitas lo hicieron así, y de las danzantes que habían raptado se quedaron con las mujeres que necesitaban. Después se volvieron a su heredad, reconstruyeron sus ciudades y las habitaron. [24] Los israelitas se repartieron, cada uno a su tribu y su clan, y se fueron de allí cada cual a su heredad. [25] Por entonces no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía bien.

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